Not
your Daddys Tango.
Desde
sus comienzos y a lo largo de su historia, el Tango se vio
influenciado por distintos géneros musicales que lo fueron
enriqueciendo y modificando, haciendo que perdure en el tiempo. Es
muy probable que por esta razón haya podido pasar de ser una
música maldita, orillera, prohibida, conocida por un sector
muy marginal de la Buenos Aires de entonces; a ser apreciado y bailado
en todo el mundo.
El Tango de Papá.
A pesar de que aún hoy existan muchas controversias al respecto,
sus orígenes musicales más aceptados son: la Milonga
(heredera de la Payada, traída por los gauchos
que se mudaron del campo a la ciudad buscando trabajo), la Habanera
(danza cubana de moda en los puertos hispanoamericanos de después
de mediados del S. XIX), el Candombe (ritmo de tambores, popular en
los barrios afroamericanos de ambas orillas del Río de la Plata)
y el Tango Andaluz (variante del cante flamenco). Luego, con las inmigraciones,
vendría el aporte de músicos de origen o ascendencia
italiana, que conformarían la mayoría de la Guardia
Vieja del Tango: Roberto Firpo, Julio de Caro,
Sebastián Piana y Francisco Canaro, entre otros.
Su valiosa contribución consistió en darle mayor elaboración
y revestirlo de ese aire melancólico y nostálgico tan
característico, propio del desarraigo del inmigrante.
El
Bandoneón
En 1835, un alemán, Heinrich Band, inventó un
instrumento portátil similar al acordeón, provisto de
unos cuantos botones para cada mano. Casi treinta años después,
decidió fabricar en serie los míticos bandoneones AA.
Del apellido del inventor: Band, y de la cooperativa Union
que los comercializó, proviene el nombre de este singular instrumento:
Band+Union: Bandoneón. Luego de ser introducido
en el puerto de Buenos Aires, rápidamente comenzaría
a suplantar a la flauta en la formación original y se transformaría
en poco tiempo, en el instrumento más característico
del Tango.
Gardel
y el Tango que conquistó al mundo.
Alrededor de 1917, un cantor llamado Carlos Gardel, entonó
en público los versos de un tango compuesto por Pascual
Contursi llamado Mi Noche Triste. Nacía así
el Tango Canción, de la mano de su figura más
emblemática. Tiempo después vendrían los viajes
a Europa, las películas y los inolvidables tangos compuestos
junto a Alfredo Le Pera. Luego de abrir las puertas del éxito
en Paris, comienzan a sucederse la visita de grandes orquestas a la
capital francesa, convirtiendo al Tango en un boom mundial.
La
Revolución.
Alrededor de los años cincuenta, un bandoneonista y arreglador
de la orquesta del gran Anibal Troilo, comenzó
a cambiar para siempre al Tango. Se llamaba Astor Piazzolla.
La revolución que ocasionó fue tal, que incluso después
de su muerte y siendo considerado en todo el mundo como uno de los
compositores más grandes de la historia, aún persisten
sus detractores que siguen poniendo en duda que su música sea
tango. En aquel entonces, surgió una antinomia que marcaría
a fuego los siguientes años: Troilo o Piazzolla. Igualmente
para muchos, entre los que me incluyo, con estos dos grandes músicos
el Tango alcanzó su más alto nivel compositivo.
El
Resurgir.
A finales de los ochenta, una obra llamada Tango Argentino,
que narraba la historia del tango con canciones y coreografías,
comenzó una gira mundial y se transformó en un éxito
apabullante. Paris, Londres, Tokio, Nueva York y muchas otras importantes
capitales del mundo se rindieron a sus pies. Contaba con un elenco
de lujo: El Sexteto Mayor, los bailarines Virulazo
y Copes, los cantantes Raúl Lavié (mi
Papá!!!) y María Graña, el pianista Osvaldo
Berlinghieri y muchos otros. A partir de entonces, se abrieron
nuevas escuelas de Tango en ciudades tan distantes como Copenague
o Sidney y miles de turistas comenzaron a arribar a Buenos Aires con
el único deseo de aprender a bailar el Tango.
El
Tango del nuevo siglo.
Desde Piazzolla muchos empezaron a animarse a experimentar fusionando
el tango con géneros musicales más actuales, como el
Jazz, el Rock, el Pop e inclusive, el Heavy Metal!!! La mayoría
de las veces, el resultado no fue muy alentador.
A finales de los ochenta, con mi hermano Leo Satragno, formamos un
grupo de música electrónica llamado elSigno. Desde nuestro
primer disco, incluímos siempre una o varias pistas con aires
tangueros. Pero recién en los 90, decidimos incursionar directamente
en el Tango, reinterpretando grandes temas de Piazzolla como Libertango
o Primavera Porteña. Poco tiempo después, armamos un
quinteto con bandoneón, violín eléctrico, percusión
en vivo y sintetizadores, al que llamamos Ultratango.
En el 2003 logramos editar el disco debut: Astornautas.
Fue "Gotan Project" quien abrió las puertas
a la nueva interpretación del Tango a nivel internacional.
Luego del increíble éxito que lograron en Europa, fusionando
reefs de bandoneón con climas propios del trip hop, el nuevo
tango comenzó a poseer una viabilidad comercial que hasta entonces
no tenía. Grupos desconocidos tuvieron por fin, la oportunidad
de mostrar su trabajo. Poco tiempo faltó para que de ser intentos
aislados, hoy se pueda hablar de una nueva movida. Más
allá de los gustos personales, lo más destacable es
la diversidad de estilos y personalidad de cada propuesta. Desde discos
super producidos por grandes sellos como Bajo Fondo Tango
Club, de G. Santaolalla, trabajos más experimentales
como "Narcotango" y "Tangocrash",
fusiones con el House como "Tanghetto" o más
R&B como "San Telmo Lounge", esta nueva fusión
entre el Tango y los ritmos más actuales tiene mucho para ofrecer.
Esto recién comienza y ya existe la polémica. Como ocurre
siempre que aparecen nuevas maneras de sentir el Tango, los tangueros
ortodoxos cuestionan su valor y autenticidad. Lo que sí está
claro, es que esta nueva música representa más que ninguna,
el sonido actual de Buenos Aires.
Gastón
Satragno (Ultratango). Para www.whatsupbuenosaires.com